viernes, 9 de enero de 2009

desde el principio

Empecé a escribir de cualquier manera y la información aparece muy desorganizada, así que comenzaré por el principio.
Llegué a mi centro el 15 de septiembre (soy interina). Pensaba que trabaría como logopeda, durante un curso entero, con una clase propia (el año anterior era itinerante en cuatro centros y nunca tuve un aula) que poder decorar según los niños, sus patologías, etc. Tenía montones de ideas preconcebidas y, como siempre, se fueron al garete antes del primer recreo.
No lo digo con frustración. En cada centro en el que estado mis esquemas previos se han caido nada más llegar, y este no iba a ser menos. Está claro que lo mejor es esperar a ver qué se encuentra una en su nuevo destino, y ya está.
Pues bien, que me enredo. Me econtré con que en el colegio ya había una logopeda. Que el centro era de atención preferente a alumnado sordo. Que habían solicitado un maestro de apoyo a esos niños (que pensaba yo que hablarían LSE), para ayudarles en clase. Y me mandaron a mí que, casualmente, soy logopeda. Pero eso no era requisito indispensable. Me encontré también con que los apoyos se hacían dentro del aula: los niños no se sacan a menos que sean casos muy concretos. También supe que no hay maestra de PT, ni la quieren. Con los apoyos de los maestros parecía ser suficiente... ay, cuántas cosas por aprender!
Y, bajo las directrices de la logopeda, me puse manos a la obra.

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